• Noticias y Eventos

    • Júbilo en la Iglesia por reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero

      El 3 de febrero de 2015 fue un día histórico para nuestra Iglesia salvadoreña por la promulgación del decreto que reconoce el martirio del arzobispo Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980. Al conocerse la grata noticia las campanas de nuestros templos sonaron de alegría. La Arquidiócesis de San Salvador expresa el profundo agradecimiento a San Juan Pablo II, a Benedicto XVI y de un modo especial al Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano, por su gran estima, cariño e impulso sin igual dado a la causa de canonización del siervo de Dios Oscar Romero. El domingo 8 de febrero en la Catedral Metropolitana se celebró la Santa Misa de acción de gracias por el reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero. Estuvieron presentes el arzobispo Mons. José Luis Escobar Alas, el obispo auxiliar Mons. Gregorio Rosa Chávez, sacerdotes, religiosos y una gran cantidad de fieles laicos en representación de nuestra Iglesia diocesana.

    • Biografía de Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez

      Oscar Arnulfo Romero nació en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, el 15 de agosto de 1917, día de la Asunción de la Virgen María. Fue ordenado sacerdote a la edad de 25 años en Roma, el 4 de abril de 1942. En medio de un ambiente de injusticia, violencia y temor, Mons. Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977 y tomó posesión el 22 del mismo mes, en una ceremonia muy sencilla. Tenía 59 años de edad. Sus homilías se convirtieron en una cita obligatoria de todo el país cada domingo. Desde el púlpito iluminaba a la luz del Evangelio los acontecimientos del país y ofrecía rayos de esperanza para cambiar esa estructura de terror. El 24 de marzo de 1980 monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez fue asesinado de un certero disparo, aproximadamente a las 6:25 p.m. mientras oficiaba la Eucaristía en la Capilla del Hospital La Divina Providencia.  

    • Mensaje del Papa Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de la Paz

      Un fenómeno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o nación. Esta es la definición que el Papa Francisco ha dado problema de la esclavitud, tema del mensaje para la 48° Jornada Mundial de la Paz  que como cada año se celebrara el próximo 1 de enero de 2015 y lleva por título “No más esclavos, sino hermanos”. El Pontífice pide un “compromiso común” para solucionar el problema, ante el que a veces “tenemos la impresión de que todo esto tiene lugar bajo la indiferencia general”.

    • Mensaje de la Conferencia Episcopal: "Bienaventurados los artesanos de la Paz"

      “La situación actual de violencia es verdaderamente grave en nuestra nación. Y si bien la Seguridad nacional es principalmente responsabilidad del Estado, dadas las circunstancias actuales se requiere también la contribución de todos”. Así lo expresa el Mensaje de la Conferencia Episcopal de El Salvador, publicado el 21 de noviembre de 2014, frente a la grave situación de violencia de nuestro país. Los pastores de la Iglesia, ante el clamor de nuestro pueblo, iluminados por la palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia, recuerdan que cualquier solución para ser consistente y tener perspectivas de éxito, debe tener como elemento fundamental e insustituible la atención a la familia.

    • Mensaje de la Conferencia Episcopal sobre la violencia

      La Iglesia Católica de El Salvador celebra con gran fervor las fiestas en honor al Divino Salvador del Mundo. Jesús muestra anticipadamente a los discípulos la gloria que merecerá por su pasión y contemplan con admiración cómo Moisés y Elías hablan con Él. Pedro expresa el deseo de quedarse un largo tiempo junto a ellos en aquel lugar. Nuestra Iglesia se reúne en torno a Jesús y le acompaña a la montaña santa, - como Pedro, Santiago y Juan-, para seguir con docilidad la voz del Padre que nos dice: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puesta mis complacencias; escúchenlo». Necesitamos "escuchar" la Palabra del Buen Pastor en cada circunstancia de nuestra vida personal y social. Palabra que ilumina la inteligencia y hace arder el corazón. Palabra que nos hace discernir los "signos de los tiempos". Palabra que compromete a caminar como discípulos misioneros de Cristo Jesús en esta tierra que habitamos.