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    • Carta Pastoral: Monseñor Oscar Romero, Pastor y Mártir

      Carta Pastoral: Monseñor Oscar Romero, Pastor y MártirLa Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES), con motivo de la Beatificación de Monseñor Oscar Romero, ha publicado una carta Pastoral titulada: Monseñor Oscar Romero, Pastor y Mártir.  La Beatificación de Monseñor Romero es una buena noticia para nuestra Iglesia y para nuestro país. Es la primera beatificación en la  historia de la Iglesia en El Salvador. Al inicio de esta carta se lee: "Un nuevo amanecer se levanta desde el oriente para todo El Salvador. Monseñor Oscar Arnulfo Romero, siguiendo las huellas de Jesús, ha revalidado con la Palabra de Dios vivida, predicada y testimoniada hasta el martirio, la solidaridad de Cristo Crucificado con la humanidad”. 

    • Homilía del Cardenal Angelo Amato en la Beatificación de Monseñor Romero

      Homilía del Cardenal Angelo Amato en la Beatificación de Monseñor Romero  Publicamos a continuación la homilía que pronunció el cardenal Angelo Amato en la Misa de Beatificación del Siervo de Dios Óscar Romero, celebrada en la Plaza del Divino Salvador del Mundo, en San Salvador, ante la presencia de una inmensa multitud de fieles congregados que se alegran por la beatificación de su pastor. El Cardenal Amato se invitaba a preguntarse: "¿Quién era Romero? ¿Cómo se preparó́ al martirio? Digamos ante todo que Romero era un sacerdote bueno y un obispo sabio. Pero sobre todo era un hombre virtuoso. Amaba a Jesús, lo adoraba en la Eucaristía, amaba a la Iglesia, veneraba a la Santísima Virgen María, amaba a su pueblo.

    • Mensaje de la Conferencia Episcopal de El Salvador en la Beatificación de Monseñor Romero

      Mensaje de la  Conferencia Episcopal de El Salvador en la Beatificación de Monseñor RomeroEl mundo entero tiene sus ojos puestos en El Salvador y vibra de emoción por la inminente beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a quien los Obispos de El Salvador hemos descrito como hombre de Dios, hombre de Iglesia y defensor de los pobres.   Al escuchar al Papa Francisco cuando habla del pastor “con olor a ovejas”, del pastor que va “delante, en medio y detrás del rebaño”, de la Iglesia que se arriesga para ir a las periferias geográficas y existenciales, del cristiano que ve y que toca en los pobres y los que sufren “la carne de Cristo”, nos parece que está describiendo a nuestro amado pastor y mártir.

    • Invitación a la Beatificación de Monseñor Romero

      Invitación a la Beatificación de Monseñor RomeroLa Iglesia en El Salvador se prepara a celebrar con inmensa alegría la Beatificación del Siervo de Dios Monseñor Oscar Romero el próximo 23 de mayo. Es un momento de gracia para todo nuestro país. Será la primera Beatificación en nuestra tierra. La beatificación del salvadoreño más conocido y amado en todo el mundo por su amor a los pobres, a la justicia, a la verdad y a la Iglesia. Han pasado 35 años desde su martirio en el altar de la Capilla del Hospitalito “La Divina Providencia” mientras celebraba la Santa Misa. Su vida, predicación y entrega hasta el final son signos elocuentes del compromiso de Pastor que asume el riesgo de morir por defender a su rebaño y a las personas  más débiles. Como pueblo fiel y sencillo damos gracias a Dios este insigne testigo de la fe. Su beatificación es una extraordinaria oportunidad para conocer, con la certeza que es un mártir, en la persona de Monseñor Romero al hombre de Dios, obispo de la Iglesia y servidor de los pobres; quien entrega su vida por la fe, viendo a Cristo en los pobres y defendiendo en ellos sus derechos y su dignidad.

    • El Buen Pastor da su vida por las ovejas (Jn 10, 11)

      La Iglesia salvadoreña se dispone a conmemorar el XXXV aniversario de la muerte martirial  del siervo de Dios Óscar Arnulfo Romero. Este aniversario es del todo singular porque es el año de su beatificación. El 23 de mayo el cardenal Angelo Amato presidirá la Santa Misa en la Plaza del Divino Salvador del Mundo, en San Salvador. Hace 35 años el arzobispo salvadoreño anotaba en Ejercicios Espirituales: “Tengo conciencia de ser el pastor. Deseo encontrarme con Jesús y participar de su obediencia al plan salvífico de Dios. Pido perdón a Dios por las interferencias humanas en mi actuación como instrumento suyo. Quiero que estos ejercicios me hagan más íntimamente unido con su voluntad”.