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El señor Arzobispo -de ese entonces-, Mons. Luis Chávez y González toma la decisión de proveer a la Iglesia Católica en nuestro país de los medios de comunicación necesarios para poder llevar la palabra orientadora y formadora a los hogares de los salvadoreños. Es así, que un nueve de marzo de 1952, lanza a la luz, la primera edición de lo que es el Semanario Orientación; en dichas páginas se recogerá la vida de la Iglesia local, así como diversos artículos de opinión sobre la realidad social de aquella época. También recoge documentos del Magisterio de la Iglesia, que de no ser así, no podrían haber llegado a alimentar el deseo de formación de las comunidades vivas de nuestra arquidiócesis.
A través de estos años el Semanario Orientación se ha ido convirtiendo en palabra y vida de la Iglesia, no sólo arquidiocesana, sino también en servicio de las otras diócesis de nuestro país, pues se está atento a la actividad y vida que ellas desarrollan. Es así como el sueño del Arzobispo de contar con una Buena Prensa en nuestra sociedad se hace realidad. Entre la plana de directores que han pasado por nuestras ediciones tenemos al recordado pastor Monseñor Oscar Romero, quien tuviera a su cargo la dirección en los inicios de la década de los 70.
En nuestras páginas se han recogido eventos de carácter universal de la vida eclesial como fue la Asamblea del Concilio Vaticano II, la vida de los Congresos Eucarísticos locales y otros de trascendencia internacional. También hemos recogido noticias que han capturado la atención mundial como la llegada del hombre a la Luna.
En estos años, Orientación ha vivido desde la aceptación de sus fieles lectores, hasta el detrimento de algunos sectores que en cierta forma injusta colocaron una viñeta ideológica a algunos editoriales y artículos que en su momento han tenido que escribirse para iluminar la realidad nacional; tanto así, que en el mes de noviembre del año 1980, el personal de la empresa editora, fue agredido; dando pie a un cierre de las instalaciones de los talleres por un espacio de siete meses. Este tiempo afectó también la circulación de nuestro Semanario, pues se paró su publicación. Retomando la aparición de sus ediciones en junio de 1981 bajo la dirección de Mons. Roberto Torruella, quien dirige el rotativo hasta 1986. Para ese año, el arzobispo de entonces, Monseñor Arturo Rivera Damas (querido pastor de grata recordación) nombra al presbítero y doctor Jesús Delgado Acevedo, actual Vicario General de la Arquidiócesis, para imprimir un carácter más formativo al medio escrito con que cuenta el arzobispado. Este primer momento va desde mayo de ese año hasta 1993. Luego en un período de año y medio (1994 a mayo de 1995), Monseñor Fabián Amaya (de feliz memoria) asume la dirección. Dando paso en el mes de mayo de 1995 a su actual director, quien desde la fecha e ininterrumpidamente ejerce como tal.
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