| Realidad Nacional con nuestro Arzobispo, 31/Enero/2010 |
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![]() De la conferencia de prensa de Mons. José Luis Escobar Alas, Arzobispo
de San Salvador. en Catedral Metropolitana. 31 de Enero de 2010. "...Lo que ya nosotros no podemos, lo que nos es imposible, no es imposible para Dios. Lo dice el Señor: “Para Dios nada es imposible, todo lo puede. Basta que tengan fe”. Entonces, debemos pedirle a Él, doblemos nuestras rodillas, levantemos los brazos y confiemos en el Señor. "
DE LA CONFERENCIA DE PRENSA MONSEÑOR JOSÉ LUIS ESCOBAR, ARZOBISPO DE SAN SALVADOR. CATEDRAL METROPOLITANA.
31 DE ENERO DE 2010 COMUNICADO DE PRENSA
Muy buenos días, Voy a dar lectura de dos puntos del Mensaje Pastoral de la Conferencia Episcopal de El Salvador que, los Obispos de El Salvador, hemos emitido como fruto de la reunión ordinaria que recientemente hemos celebrado; y del cual hemos entregado a Ustedes una copia completa (ver el mensaje de la CEDES en noticias y eventos de la web). Debo decir que la Conferencia Episcopal me ha facultado para publicar este mensaje. La Conferencia estará muy agradecida si algún medio quiere reproducirlo de forma completa. También si lo hace parcialmente. El mensaje habla de la violencia, de nuestra posición en contra de la ratificación del Protocolo del CEDAW y, por otra parte, de nuestra posición como Iglesia a favor de la ratificación de los artículos de la Constitución para bien del matrimonio y la familia. Además, un punto que nos preocupa mucho es la posible contaminación del río Lempa y también la invitación que la Conferencia Episcopal hace a vivir en paz. El mensaje, en efecto, se titula: “Fijemos la mirada en Dios que es la vida, la esperanza, el perdón y la paz y actuemos como verdaderos hijos suyos”. ![]() ![]() DIÁLOGO CON LA PRENSA P. 1.- Me gustaría conocer su opinión, en torno a tres puntos: El primero, sobre el documento que usted ha leído. Se menciona en una primera parte que no hay sinceridad, amor, ni conocimiento ¿A su juicio esto está ocurriendo en el sector político y el Gobierno en nuestro país, incluyendo la Iglesia? R/ El pasaje que usted está citando es, a su vez es una cita del Libro de Óseas que los señores Obispos traen a cuenta, y que es conveniente leerlo para entender el contexto. Los señores Obispos han escrito: “Nos duele ver a nuestra nación sufrir la grave epidemia de la violencia, países en guerra no pierden tantas vidas a causa de la violencia, como nosotros. Vivimos una crisis de seguridad que nos recuerda los peores tiempos de la Biblia”. Leemos el lamento de Dios en el Profeta Óseas y aquí la citación que Usted menciona: “no se encuentra sinceridad, ni amor, ni conocimientos, sólo hay juramentos en falso y mentiras, asesinato, robo, adulterio, violencia, sangre y más sangre”. Ahí cierran las comillas y aparece la citación (Óseas 4, 1). Con esto la Conferencia Episcopal no está señalando a políticos, no está señalando a nadie, sólo está haciendo una comparación de cómo la situación es tan desesperante por la violencia que estamos viviendo, que nos hace pensar en aquellos momentos difíciles que vivió el pueblo de Israel, cuando Dios, por medio del Profeta, denuncia el pecado social en la que ha caído el pueblo. Los señores Obispos traen a memoria esta cita para ilustrar la gravísima situación en la que nos encontramos, pero no lleva en absoluto ninguna dedicatoria, por decirlo así; sino que nuestra intención es dar un mensaje a la nación, y lo hacemos con la mejor voluntad, porque de alguna manera todos somos responsables. P. 2.- Este 30 de enero se conmemoró el Día mundial Contra la Violencia y El Salvador lo recibe, como dice la Comisión de Derechos Humanos, con más de 300 muertos en este mes ¿Su valoración sobre este tema? R/ Esta es la situación de la que estamos hablando y que nos preocupa mucho. Una situación verdaderamente grave, inaceptable, diríamos que escandalosa a nivel mundial, por el índice de violencia que vivimos. Incluso últimamente ha habido asesinatos con lujo de barbarie y no es posible que esto continúe. Usted me pide una valoración personal, pues, aunque parezca repetitivo, siempre digo lo mismo: lo que debemos hacer son dos cosas: Primero, debemos pedir con fe y elevar nuestra oración a Dios. Dios lo puede todo. Lo que ya nosotros no podemos, lo que nos es imposible, no es imposible para Dios. Lo dice el Señor: “Para Dios nada es imposible, todo lo puede. Basta que tengan fe”. Entonces, debemos pedirle a Él, doblemos nuestras rodillas, levantemos los brazos y confiemos en el Señor. El segundo aspecto es lo que nos toca como personas, como sociedad, como ciudadanos; poner lo que está de nuestra parte, hacer los mejores esfuerzos y unirnos. Ojalá, lo dicen los señores Obispos en algún momento, que los políticos se unan y lleguen a acuerdos que vengan a beneficiar verdaderamente a la nación y a sacarla de esta situación difícil, no hay otra forma. Ojalá también la comunidad internacional nos ayude, nos colabore, enhorabuena. Pero el país está siendo desafiado y tiene que dar una respuesta. La invitación es a profundizar el fenómeno, buscar la mejor respuesta, la mejor solución y, por supuesto, abonando con la mejor voluntad, teniendo en conjunto la buena voluntad de todos. P. 3.- En la Corte Suprema de Justicia hay discusiones sobre si se deroga el artículo 191 del Código Penal. Si se lleva a cabo, la derogación de este artículo, atenta contra el periodismo en El Salvador según se ha informado porque penaliza la crítica periodística ¿La valoración de la Iglesia sobre esto? R/ Leyes tienen que buscar siempre el bien común. Este es el punto de partida y alguna regulación debemos tener todos, nadie está por encima de la ley. Pero al mismo tiempo, esto es lo difícil de los puntos que solemos comentar, que tienen varios aspectos y que se debe matizar, porque de lo contrario estaríamos parcializando y no seríamos objetivos. El Estado en su Legislación tiene que velar por el bien común y tienen que haber normas que de alguna manera regulen el comportamiento de todas las personas, incluyendo a los periodistas y, a la vez, la Ley tiene que proteger el Derecho a la libertad de expresión. Entonces ¿cuál tiene que ser la posición justa? No puedo decirlo. Habrá que estudiarlo. Es un desafío para nuestros legisladores, pero ojalá encontremos una ley que sin vulnerar el derecho a la libre expresión, que es tan importante en un país democrático como el nuestro, también regule la actuación de cada uno. No puede haber un periodismo que sobrepase la ética, la moral y el derecho de las demás personas. Es una cuestión de límites de derecho, hasta dónde tiene derecho la persona y hasta dónde tiene derecho el periodista. Pero es importante salvaguardar el principio de libre expresión, que acentúe el aspecto en la legislatura de nuestro país. Sólo expreso una palabra pastoral muy general, serán los especialistas y los señores diputados y diputadas quienes den la respuesta. Ojalá que encuentren la mejor forma de legislar este punto, que es tan importante para la convivencia pacífica y democrática de nuestra sociedad. P. 3.- Esta semana la agencia de noticias Zenit publicó que la Conferencia Episcopal habría solicitado al Santo Padre que agilice el proceso de canonización de Mons. Oscar Romero. Quisiera que me regalara detalles sobre este tema. También ¿Ustedes esperan alguna buena nueva o mejores noticias para este proceso que coincidan con el 30 aniversario? R/ Como decía en otras ocasiones, como Iglesia estamos con la mejor voluntad y el mejor deseo de que Mons. Romero sea canonizado cuanto antes. No depende de nosotros porque ya finalizó el proceso diocesano, que felizmente se llevó a cabo, y la Causa ya pasó de ese período y de ese momento de estudio. Luego, la Causa pasó al Vaticano, a la Congregación de los Santos; el proceso está en ese lapso. Ahora bien, nosotros todavía no hemos tenido ninguna comunicación de la Congregación de los Santos, en el sentido que nos adelanten fechas o siquiera que nos demos cuenta cómo van las cosas, porque como decimos, este es un proceso que la Iglesia hace con todas las reservas. El mismo proceso exige silencio, secreto y respeto por la misma persona que está siendo examinada. Por eso, varias veces he dicho que es importante que la persona de Monseñor Romero no sea manipulada en ninguno de los sentidos, ni porque se exalta su figura y, mucho menos, porque se denigre su persona. Es totalmente injusto, no lo debemos hacer con ninguna persona, ni difunta, ni viva, y mucho menos con un Siervo de Dios, como Mons. Romero. El proceso de canonización, en las normas del Derecho Canónico, exige eso. Ahora bien, me pregunta sobre una carta que la Conferencia Episcopal escribirá a este respecto; en efecto, la Conferencia Episcopal tocó el tema y precisamente habló en el sentido que les acabo de decir. Es cierto que se decidió escribir una carta a la Congregación de los Santos y se formó una comisión para que se redacte ese documento, pero todavía no se ha escrito. Nosotros querríamos que esa carta llevara la firma de todos los Obispos y que venga a ayudar en el proceso de canonización de Mons. Romero, pero no puedo adelantarles más, ni siquiera está escrita. Todos hemos manifestado el deseo de escribirla, pero aún no la tenemos, y no sería responsable de mi parte decir qué se va a escribir, no estoy autorizado por la Conferencia Episcopal para dar detalles, sobre este punto, por la misma seriedad que exige el proceso de canonización. Lo que puedo mencionarles es nuestra buena voluntad, y voy aprovechar una vez más para pedirles a Ustedes, al pueblo salvadoreño y al mundo, que hagamos oración y que nos encomendemos a Dios por intercesión de Mons. Romero, porque sí puede y debe hacerse la devoción privada. La oración que cada persona eleva en privado por intercesión de un Siervo de Dios, como él o cualquiera que esté en proceso de ser canonizado, es válida. Cualquier persona que está en este momento en proceso de canonización, es válido y conveniente, porque al final la declaración de la santidad de una persona es obra de Dios; y debemos también pedirlo al Señor. P. 4.- El fin de semana pasado el Alcalde de Zacatecoluca realizó una consulta ciudadana, el Alcalde de Soyapango también piensa implementar una en este municipio ¿Cuál es su valoración con respecto a este tipo de ejercicio, ya que es criticado por algunos sectores? R/ He visto a Alcaldes celebrar cabildos abiertos para escuchar las necesidades de la población; si ahora algunos de ellos quieren hacer esta consulta popular para ver cuál es el deseo de la población, no le veo dificultad alguna. Me parece que eso está bien, que el funcionario, en este caso el Alcalde Municipal, tenga en cuenta la voluntad, el deseo y las necesidades de aquellos a quienes gobiernan. Sinceramente no le veo ninguna dificultad. Puede hacerse de esta manera o de otra, o quizás por medio de una encuesta. Pero, consultar la voluntad de sus gobernados, me parece que es propio en un país democrático como el nuestro. Como he dicho, no le veo ninguna dificultad, al contrario, pensaría que siempre, de una forma u otra, se debe tener en cuenta a la población que se gobierna. P. 5.- Retomando el mensaje de la Conferencia Episcopal… En el punto ocho, usted hablaba sobre la reconciliación nacional y la reunificación de la sociedad, pero muchos sectores de la sociedad salvadoreña se han pronunciado por la nulidad de la ley, de lo que se refiere a la Ley de Amnistía, que es la única manera, según estos sectores para que pueda haber una verdadera reunificación y para que pueda existir el perdón. Lo que piden es conocer la verdad. Mientras la Ley de Amnistía esté, dicen, no se puede conocer la verdad. Yo quisiera saber su opinión. R/ Una realidad puede enfocarse desde varios puntos de vista, diríamos que pueden hacerse varios enfoques. Desde una óptica humana, resulta ser una necesidad imprescindible la justicia, el conocimiento de la verdad, etc. Muchos lo ven así, y nosotros respetamos ese punto de vista; pero la Iglesia, como institución, con un fundamento propiamente evangélico, más bien tiene una óptica cristiana que es de misericordia y de perdón. Precisamente por eso los señores Obispos citan este pasaje del Papa Juan Pablo II, donde está invitando a una actitud de perdón y de misericordia para vivir en paz. Dice él, vuelvo a leer: “No puede emprenderse nunca un proceso de paz, sino madura en los hombres una actitud de perdón sincero. Sin este perdón, las heridas continuarán sangrando, alimentando las nuevas generaciones de un malestar sin fin que es fuente de vergüenza y causa de nuevas ruinas. El perdón ofrecido y aceptado es premisa indispensable para caminar hacia una paz autentica y estable”. Entonces, no hablamos en contra de los que opinan de otra manera, con todo respeto esa será una óptica muy humana, pero los Obispos ahora nos invitan a una óptica propiamente cristiana y evangélica, que el ofendido se adelante a pedir perdón. Cualquiera puede decir eso no es justo, sí, pero es que la caridad y la misericordia está por encima de la justicia y con estas actitudes de bondad es como se consigue la verdadera reconciliación. Volviendo a lo de la Ley de Amnistía, personalmente yo no estaría seguro que en este momento ayudaría el quitar la Ley de Amnistía, porque muy posiblemente vayamos a remover cosas que nos van a intranquilizar como sociedad, que nos van a impedir la reconciliación como sociedad en ambos bandos. La verdad es esta: que se han cometido crímenes por uno y por otro bando. Entonces, una Ley de Amnistía da lugar a que esos crímenes queden en el pasado, para luego comenzar una nueva era. Este país no es el único, tengo entendido que ya lo hizo España, después de la guerra civil, y otros países también, pero finalmente serán los diputados quienes van a determinarlo. Nuestra posición es más bien pastoral, nuestra palabra apela a la buena fe y al sentido evangélico de misericordia como fundamento y premisa indispensable para la paz. Mons. José Luis Escobar Alas Arzobispo de San Salvador |